—Está bien, entiendo. Por ahora, no hagamos público esto.
Tras colgar, Luca se frotó las sienes con cansancio.
Isla salió de su habitación frotándose los ojos y lo encontró de pie en la sala. Preguntó con curiosidad:
—¿Dónde está mamá? ¿Por qué sigue en la cama?
Luca no sabía cómo explicarle, así que respondió de forma vaga:
—Isla, mamá tiene que ocuparse de algo. El tío te llevará al kínder más tarde, ¿sí?
Isla hizo un puchero, un poco molesta, pero no se negó.
Después de desayunar, Luca dejó