Al ver al hombre en la silla de ruedas, que aún irradiaba un aura de dominio innegable, Zara se detuvo un momento antes de sonreír.
—Señor Voss, debo decir que me siento realmente halagada —dijo.
Magnus maniobró su silla de ruedas acercándose, sus profundos y penetrantes ojos negros fijos en su rostro, tan radiantes como la luna rodeada de estrellas.
—Te pareces mucho a mi exesposa. Cuando te veo, es como si la volviera a ver. Quiero que estés a mi lado. Puedo darte todo lo que desees.
La expre