A la una de la madrugada, los dos se cruzaron en la escalera.
Mariah agitó con indiferencia el papel que tenía en la mano mientras observaba a su alrededor.
—Así que sabías que mi casa estaba intervenida, ¿eh?
Vanessa asintió ligeramente.
—Pasaste por todo este esfuerzo. ¿Qué es lo que quieres decirme?
—Podría haber problemas en el mercado de valores —respondió Vanessa con calma.
Mariah guardó silencio, sus ojos afilados estudiándola con atención.
—¿Tienes pruebas?
Vanessa alzó las manos con se