Toc, toc.
El repentino sonido de golpes en la puerta interrumpió los pensamientos de ambas.
Era Luca. Preocupado por Vanessa, la había seguido hasta el hospital… y traía comida para picar a estas horas de la noche.
—¿Tienen hambre? Traje unos snacks. ¿Quieren comer? —Luca agitó las bolsas frente a Vanessa, pero ella apenas reaccionó, y Mariah también negó con la cabeza.
Evidentemente, ninguna de las dos tenía apetito en ese momento.
Sin embargo, ver a Luca le dio una idea a Vanessa.
—Si tienes