85 La caza del primogénito
Eiran
Nací cuatro minutos antes que Freyja.
Cuatro minutos que mi padre, Harald Bjornsen, convirtió en un título invisible. “Eres el primero”, repetía siempre. “El imperio es tuyo”. No hablaba de un trono dorado ni de coronas. Hablaba de empresas pantalla, de puertos bajo control, de rutas que cruzan fronteras sin dejar rastro. Hablaba del poder real. De ese que te hacía manejar el mundo con el chasquido de los dedos.
Yo crecí creyendo que heredaría todo.
Pero el