51. Adolorida y magullada
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Elise despierta cerca del mediodía con la sensación densa de haber dormido demasiado profundo. La luz entra a medias por las cortinas y durante unos segundos no recuerda dónde está ni por qué su cuerpo se siente pesado. El sonido del teléfono rompe esa bruma. Vibra insistente sobre la mesa de noche.
Gime, se da la vuelta y estira el brazo sin abrir los ojos. No tiene intención real de responder. Apenas roza el móvil con la punta de los dedos, este se desliza y, al intentar atraparlo antes d