—No… No… Por favor, no me digas eso, no es verdad, no lo es… Te ruego por favor, te lo suplico, dime que no es verdad…
Ella lloraba, hablaba entre sollozos, y suplicaba en su interior a todos los dioses que no fuese verdad, que la vida no fuese tan cruel
Pero Dante no lo negó, solo mostró una fingida mueca de dolor, y negó con la cabeza, mientras ella sentía que se quebraba por completo
—Lo lamento cariño, me gustaría decirte que no es verdad, pero si lo es, yo mismo envíe a que la asesinaran,