Las celdas de la enorme inspección de policía de la ciudad de Atenea, estaba en completo silencio, las mujeres estaban completamente dormidas
Mientras el chico del medio era la almohada de estas, aquel también parecía estar completamente dormido, sin duda disfrutando del hecho de que al fin había conciliado el sueño
Todo con el afán que durante toda la noche no habían ingresado más que presos al lugar, con la fortuna que ellos no habían compartido ninguna otra con algún delincuente peligroso
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