La mujer movía su pie de arriba hacia bajo, sus costosas uñas golpeaban una y otra vez la costosa madera del escritorio de su esposo
Era sin duda la muestra magnánima de la desesperación, ansiedad y la ira en puro esplendor, y al recibir la llamada que tanto esperaba
contesto al primer tono y no tuvo necesidad de hablar, no había necesidad de decir una sola palabra
La respuesta fue dada casi de inmediato, logrando así que esta solo sintiera que todo se venía abajo, justo como lo estaba sospecha