Al escuchar esto, la expresión de Lorena se agrió todavía más.
Que Sofía se hubiera relacionado con ese tipo antes ya había sido la comidilla de Monterrey.
¿Cómo era posible que no hubiera aprendido la lección?
Lorena suspiró para sus adentros, decepcionada, y luego se dirigió a Valeria.
—Vale, sé que tienes buen corazón, pero no te metas en esto. Ya es una adulta, tiene que pensar en las consecuencias de sus actos, no puede depender siempre de nosotras.
Valeria pareció querer decir algo, pero a