Capítulo 451
Eduardo veía que su padre estaba furioso, pero como no decía nada concreto, estaba impaciente.

—Papá, ¿y ahora qué hacemos?

Teresa, nerviosa, no pudo evitar mirar a su esposo.

La atención de ambos lo hizo estallar.

—¿Por qué me ven así? ¿Tengo algo en la cara o qué? No se les ocurre nada, ¿es eso? En cuanto hay un problema, solo me voltean a ver. ¡No sirven para nada!

Las palabras de Mario fueron hirientes, y no dudó en incluir a su esposa en el regaño.

Pero Teresa también era de carácter fuerte
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