—Te escuché. Dijiste que por fin estabas muy a gusto.
Sofía puso los ojos en blanco, con una divertida resignación.
—Con que lo escuchaste todo, ¿eh?
Alejandro sonrió, acercándola a él con un brazo sobre sus hombros.
—No solo te escuché. También me voy a encargar de que siga siendo así. Esto no es cosa de un par de días, vamos a estar juntos toda la vida. Así que, si en el futuro cometo algún error, espero que la señora Ruiz sea paciente conmigo.
Ella le devolvió una sonrisa de complicidad.
—Ent