Había algo en lo que tanto él como Sofía tenían razón. Él era un hombre de negocios y, para un hombre de negocios, los intereses son lo primordial. Esa era una verdad universal.
Por eso mismo, John había decidido cambiar el precio; su único motivo era ganar más. Esa era la esencia de ser un empresario: sin importar dónde, las ganancias siempre serían la prioridad.
Fue la sugerencia de alguien más lo que lo impulsó a pensar en aumentar el precio. De no ser por eso, habría admitido que ella en rea