De lo contrario, no habría dejado que Jimena se quedara tanto tiempo en casa de Alejandro.
Él era su mejor amigo. Si ellos dos llegaban a estar juntos, los beneficios superarían con creces las desventajas.
Al final, Javier se decidió.
—Te voy a ayudar. Eres mi hermana, ¿a quién más voy a ayudar si no es a ti?
Al escuchar eso, ella sonrió con un toque de dulzura maliciosa.
—Ay, sabía que eras el mejor hermano del mundo. En serio, tú eres el único que se ha preocupado por mí todos estos años.
Javi