—Le prometí a tu papá que te vigilaría aquí en la casa. Ni pienses en que te voy a dejar salir.
—Mamá, en serio tengo que salir, es algo importante —le explicó a su madre, con un tono de urgencia.
Sabía que su padre lo tenía vigilado los últimos días, pero si no lo dejaban salir, esa mujer seguiría ganando una fortuna y él no vería ni un centavo. Y eso sin contar la posibilidad de que otro hombre estuviera rondando a Sofía. Solo de pensar en eso, un sabor amargo le invadía la boca.
Su madre preg