Sofía escuchó esas palabras y sintió que la sangre le hervía.
Le dio una cachetada a Daniel y, con voz dura, le dijo:
—¿Qué chingados te pasa? ¡Todavía estamos en Inmobiliaria Panorama y te atreves a armar un escándalo aquí! Si sé hablar o no, no es tu problema. ¡Métete en tus asuntos!
La cachetada lo dejó más que confundido.
Tan desprevenido lo tomó que le arrebató el celular de las manos.
Él se cubrió la mejilla, sin saber dónde clavar la mirada.
Daniel montó en cólera.
—¡Eres una maldita! ¿Có