Con la mano derecha, no dejaba de revisar el celular para ver si Sofía le había enviado algún mensaje.
Jimena, bastante molesta, se quejó:
—Alex, ¿por qué vas tan rápido? ¡No te alcanzo!
Al escucharla, Alejandro miró de nuevo la pantalla sin respuesta y sintió enfado.
Sin embargo, al volverse hacia Jimena, una ligera sonrisa se dibujó en su cara.
—Está bien, te espero.
Para cuando ambos subieron al carro, Sofía seguía sin contestarle.
Sentado al volante, él no podía quitarse de la cabeza la imag