Rivas levantó la mirada.
—No sabes todo lo que pasó.
—Lo suficiente.
No retrocedió.
Nunca lo hacía.
—¿Crees que tiene que ver con esto?
Pausa.
—¿Con lo de ahora?
Rivas no respondió.
Pero no hizo falta.
La forma en que evitó mirarla.
La tensión en su cuerpo.
El silencio.
Todo lo dijo.
El pasado no estaba atrás.
Estaba metido en esto.
Y no pensaba soltarlo.
Horas después, cuando la tarde comenzaba a ceder ante la noche y las luces de la ciudad se encendían una a una, Salgado seguía frente a la pa