Capítulo diecinueve. ¡El diablo tiene nombre de mujer!
¡El diablo tiene nombre de mujer!
Paula batió las pestañas durante varios segundos, se sentía… ella no sabía cómo explicarlo en ese momento, no cuando la mano de Arturo entró en contacto con la piel de su espalda descubierta, Paula tembló, sin embargo, no pudo alejarse, Arturo pegó sus cuerpos y por un breve momento se dejó llevar pensando que esto era parte del contrato.
¡Eso era, un contrato y nada más!
Es lo que Paula y Arturo repitieron en sus cabezas casi en sincronía mientras sus labios