CAPÍTULO NUEVE
Camila Fernandez
Me sentí tan incómoda con la situación que ni siquiera pude mirar a Don. Él me tomó de la mano, salimos hacia la gran puerta y nos llevaron a otra sala, muy cerca de allí, también muy bonita y bien decorada. Decorada en tonos dorados y rojos, me quedé impresionada por la calidad de todo y me encontré perdida en la contemplación.
—Estás preciosa vestida de novia —murmuró Don Pablo cerca de mi cuello, provocándome escalofríos.
Fingí no oírlo y seguí observando