CAPÍTULO CUARENTA Y TRES
Don Pablo
No me puedo creer que Camila me aceptara como marido y me diera una oportunidad. No puedo describir todo lo que sentí al tenerla toda para mí en aquel avión.
Pensé que le gustaría que estuviera todo más planeado, no sé, quizá en un lugar especial, pero las cosas sucedieron con tanta naturalidad que, cuando me di cuenta, ya la tenía desnuda, con nuestros cuerpos sudorosos y entrelazados, en una sintonía sin igual.
Fue diferente a todo lo que había ex