CAPÍTULO ONCE
Camila Fernandez
Una vez que lo tuve todo ordenado en la habitación, y después de que Elizabeth me ayudara a deshacer todo lo de la boda, intenté dormir un poco. Di muchas vueltas en la cama, pero creo que solo podría echar una cabezada, por miedo a que llegara Don, sobre todo si llegaba borracho y quería hacerme daño.
Le tengo miedo. Aunque es muy guapo, tiene un corazón cruel. Intenté descansar y estaba soñando con mi Augusto; en el sueño, él me acariciaba la cara y er