Devon
El bar era un caos, un collage de luces tenues y risas desordenadas, me sorprendía la cantidad de personas que había en el lugar a aquellas hosras de la mañana. La música vibraba como un eco lejano, un telón de fondo que apenas podía distraerme de lo único que importaba: Sarah. Estaba sentada frente a mí, con esa sonrisa suya que parecía dibujada por un dios caprichoso. Se reía con cada comentario absurdo que yo dejaba caer, como si mis palabras fueran las notas de una canción que sólo el