Priya observó los gestos de Anjur: los labios levemente fruncidos, como si una verdad quisiera salir y él luchara por aprisionarla; una tensión mínima en el entrecejo, casi imperceptible. Evitaba mirarla, como si temiera que Priya leyera algo en sus ojos. Estaba actuando muy extraño, sobre todo cuando hablaba de Marcus.
Se giró para mirarlo en cuanto pensó en él. No estaba en el porche. Estaba muy cerca de ellos, y Priya se preguntó si habría escuchado la conversación.
—¿Tienes un hijo? —pregun