Devon
No recuerdo en qué momento me quedé dormido.
Sé que estaba sentado, con la mano de Sarah entre las mías, repitiéndole en silencio que no se rindiera. Sé que el monitor marcaba un ritmo constante, y que cada bip era una cuerda que la mantenía atada a este mundo. Después… nada.
Desperté sobresaltado por un movimiento leve.
Al principio pensé que lo había imaginado. Parpadeé, desorientado, con el cuello rígido por la mala postura en la silla. Entonces la vi.
Sus dedos se movieron otra vez.
M