Mundo ficciónIniciar sesiónEl anillo seguía en su dedo cuando Clara llegó al vestíbulo.
Lo notó al apoyar la mano en la baranda de la escalera: ese peso tan integrado ya que había dejado de registrarlo como ajeno. Durante los primeros meses en la mansión la había perturbado, la banda de oro que no había elegido colocada en un altar que tampoco había sido suyo. Después había dejado de perturbarse, no porque la hubiera aceptado sino porque el cuerpo tiene es







