Victoria Averil permanecía paralizada en su lugar, apretando la mandíbula con tanta fuerza que sus dientes rechinaban, mientras un intenso rubor de furia se extendía desde su rostro hasta su cuello. La repentina llegada de Darian Vane había derrumbado por completo su dominio, silenciando a todos los presentes con la abrumadora presión que emanaba de su figura.
Los ojos oscuros de Darian se clavaron directamente en Victoria. Su mirada era fría, afilada y cargada de una advertencia mortal.
—¿Hay a