85: En manos del hombre que amaba.
Ámbar.
La finca que Darwin puso a mi nombre, la que me regaló en uno de mis cumpleaños, es donde sé que estoy cuando despierto.
No sé por cuánto tiempo he dormido pero lo que sí sé es que mi cuerpo arde de una forma que no pensé podía volver a arder. No como la vez que abusaron de mí, esta vez es... mucho más dolorosa porque vino de una persona que quise mucho, y que pensé, a pesar de todo, sería incapaz de dejarme en estas condiciones.
Gaspar tenía razón, Elian, Carly y Jules tenían razón en s