28: Te voy a esperar.
—¡…Feliz cumpleaños a ti!
Soplo las 23 velas sin poder evitar sonreír y recibo abrazos de todos, incluso de Melly, aunque el hombre dueño del lugar que pronunció llamarse Levi solo me da la mano. Ah, y Sebastian, quien ni quiere comer pastel, me sonríe por primera vez en dos semanas que llevamos conociéndonos.
—¿Son ideas mías o le gusto a esa chica?
Cuando Melly se pierde en el pasillo hacia el baño de mujeres, yo solo puedo sonreírle a mi cuñado.
—Ian, sino te das cuenta de ello eres un idiot