Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn cuanto se oyó el clic de la cerradura, la sala VVIP quedó en un silencio repentino, dejando tan solo el sonido de nuestras respiraciones, que comenzaban a acelerarse.
Me giré lentamente y posé la mirada en Samuel. Él seguía observándome con esa mirada de águila —anhelante, intensa, capaz siempre de doblarme las rodillas—. Con pasos lentos y vacilantes, empecé a acerca







