Mundo ficciónIniciar sesiónEl rugido del motor bajo mi cuerpo desgarraba la camioneta negra a una velocidad que rozaba la locura. La aguja del velocímetro seguía trepando hacia la derecha, rebasando todos los límites seguros sobre un asfalto aún resbaladizo por los restos de la lluvia. Detrás de mí, ocho vehículos tácticos con una unidad de élite de mis hombres cortaban la noche en una formación cerrada e inquebrantable.
Mis manos estrangulaba







