Mundo ficciónIniciar sesiónPov Emelia
—Gabriel... —murmuré suavemente, contemplando con los ojos pesados el pequeño cuerpo de mi hijo, que aún yacía dentro de aquella caja de cristal que era la incubadora.
Una pena tan profunda me oprimió el pecho de golpe, hasta el punto de que sentí que no podía respirar. Las lágrimas volvieron a acumularse en las comisuras de mis ojos. Un bebé tan pequeño debería haber nacido







