Mundo ficciónIniciar sesiónAntes de llevarla a casa, no quería que Emelia viera a su madre en aquel estado tan lamentable. Pedí ayuda a varias enfermeras del lugar para que asistieran a mamá Melissa a asearse, ducharse y cambiarse de ropa por algo mucho más digno y presentable.
Tras esperar un rato, la puerta del baño se abrió por fin. Me volví y me quedé paralizado donde estaba.
Mirad a la mujer de mediana e







