Mundo ficciónIniciar sesiónMe mantuve fiel a mi promesa de acompañar a Emelia en la UCI cada día sin falta. Cada mañana, limpiaba su cuerpo con una toalla tibia y movimientos lentos y delicados. Jamás dejé de hablarle, convenciéndome a mí mismo de que, en lo profundo de aquel largo sueño, ella podía escuchar cada palabra que le susurraba.
—Si despertaras ahora mismo, seguro exhalarías un quejido







