Diez años después.
Franco Della Croze se despertó bañado en sudor. Otra vez había soñado con aquel maldito bosque y ese tragico día. Otra vez no había podido salvar a la joven. Habían pasado diez años desde ese día, y aún así, esa imagen lo perseguía cada noche. Con un suspiro cansado, se incorporó en la cama justo cuando alguien golpeó la puerta.
—Adelante —dijo con voz ronca.
La puerta se abrió suavemente y apareció la enfermera, una mujer de mediana edad, eficiente y serena, con una sonrisa amable.
—Buenos día