Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
—Señora Isabella... ¡Por Dios, despierte!
La voz de Matilde sonaba lejana, como si estuviera bajo el agua. Sentí unas manos frías dándome palmaditas en la cara, parpadeé un par de veces y la figura de la ama de llaves se enfocó. Estaba arrodillada junto a mí, pálida y con los ojos muy abiertos.
—Matilde... —susurré, tratando de sentarme. La cabeza me dio vueltas y me tuve que a







