ISABELLA
Por fin se fue el último invitado, cerré la puerta y solté el aire, qué noche más larga. En el vestíbulo la abuela Eleonora nos miraba con cara de haber ganado la lotería, se apoyó en su bastón y asintió.
—Muy bien —dijo—. La cara que puso Beatriz cuando la defendiste no tuvo precio y eso precisamente es lo que quería ver, que parezcan un matrimonio, no dos extraños compartiendo pasillo.
Damián se aflojó la corbata de un jalón, se le notaba harto.
—¿Ya estás contenta abuela? ¿Podemos d