DALIA
El aroma dulce de la vainilla se mezclaba con el del chocolate derritiéndose, llenando toda la cocina recién estrenada. Mis manos estaban ocupadas batiendo, concentrada en la textura de la mezcla, cuando de pronto sentí un ligero polvillo de harina caer sobre mi nariz.
—¡Adrianooo! —exclamé riendo, limpiándome con el dorso de la mano.
Él estaba ahí, con esa sonrisa traviesa que tanto me desconcentraba, sosteniendo el colador en alto como si fuera un niño que acababa de cometer la travesur