3. Bienvenida a la tentación
Lo primero que sintió al despertarse fueron los rayos del sol. Esmeralda se estiró en la cama y gimió con gusto. En su casa hubiera despertado enojada por aquello, pero luego de un baño relajante y con el estómago lleno, sin preocuparse de tener un traje limpio para el trabajo... Era extraordinario.
Su cuerpo se sentía como si estuviera en una nube de algodón, y después de una noche en la que dejó volar su imaginación sobre un hombre al que solo había visto una vez, quizás era lo normal.
Se sen