Capítulo 13 Abriendo los ojos.
Subió a la habitación y la encontró sentada en la cama, con el cuaderno en el regazo. Llevaba puesto un camisón blanco sencillo, y su cabello caía suelto sobre sus hombros. En la luz tenue de la lámpara, parecía más hermosa que nunca.
—Helena —dijo, y su voz era casi un susurro. —Necesito hablar contigo.
Ella levantó la vista, y por un momento, él vio cansancio en sus ojos. Cansancio de luchar.
—¿De qué?
Máximo se sentó en el borde de la cama, a una distancia prudente. No quería asustarla. No q