Ya era hora de ir, luego de una estancia solitaria.
Mientras Gio se prepara para dejar el hospital, el silencio y la soledad de las últimas horas pesan sobre él. Cada minuto que pasa sin la visita de un ser querido es un recordatorio de las fracturas dentro de su familia, fracturas que él mismo ayudó a crear. Sin embargo, justo cuando está listo para enfrentarse al mundo exterior solo una vez más, la puerta de su habitación se abre.
La enfermera entra primero, una sonrisa amable en su rostro, y