SERENA
Fui de vuelta a casa con el sabor del vino todavía en los labios, su mirada grabada en mi piel y las pocas palabras que nos dijimos.
Casi extrañé estar de regreso allí, me lo pensé mucho, porque ¿para qué volver? Si ni siquiera soy de su agrado. No me gusta rendirme cuando empiezo algo, pero aquella visita fue mi despedida de Dante Queen. ¿Se habrá dado cuenta? Supongo que no.
Saqué el anillo del bolso, una banda de oro con un diamante que pesaba más de lo que parecía, y lo deslicé en mi