DAMIANO
Conduzco rápido, el Fiat gris temblando bajo mis pies mientras dejo atrás el centro comercial, el pueblo, el cuerpo de Dante tirado en la calle. Mi corazón late desbocado, mis manos sudando contra el volante, y no miro atrás, no puedo. La imagen de Serena corriendo hacia él, cayendo de rodillas, se queda grabada en mi mente, pero la empujo fuera, enfocándome en la carretera, en escapar. No sé si alguien vio el coche, no sé si me seguirán, pero no voy a quedarme para averiguarlo.
Llego a