Un Sábado Diferente.
Los sábados no solían tener esta forma.
Durante mucho tiempo, los fines de semana eran una extensión de lo que ya era mi rutina entre semana, una continuidad sin pausas reales, donde cada hora tenía un propósito específico y cada espacio estaba organizado en función de lo que necesitaba sostener.
Noah era el centro de todo, pero incluso eso tenía una estructura, una forma de mantener el control sobre lo que podía prever, sobre lo que dependía exclusivamente de mí.
Había horarios, había planes,