No empieza como algo evidente, no hay un momento específico en el que pueda decir que todo cambia.
No ocurre en una escena concreta ni en una decisión consciente, sino en una acumulación de detalles que, por separado, no significan nada, pero juntos empiezan a construir algo que ya no puedo ignorar. La convivencia establece un ritmo, una cercanía constante que elimina las pausas que antes existían entre nosotros, y en ese espacio reducido, en esa repetición diaria de lo cotidiano, el cuerpo em