Tiempos de Reconstrucción.
Lo entendí antes incluso de sentarme en la cabecera de la sala de reuniones más grande de Quinn Design, esa que hasta hace poco parecía diseñada para recordarme que siempre había alguien más arriba que yo.
El vidrio oscuro, la mesa interminable, las sillas de cuero perfectamente alineadas. El escenario del poder no había cambiado. Solo había cambiado quién se atrevía a ocupar el centro.
Respiré hondo antes de entrar.
No había fotógrafos ni policías esta vez. Solo ejecutivos, socios estratégicos