Sombras del Plan.
El mundo se me dobló sobre sí mismo.
Cerré la puerta, bajé las persianas, desactivé las notificaciones del panel externo, y recién entonces, respiré.
Hice clic.
El archivo tardó demasiado. No era un video, no era un PDF, no era una foto simple. Era algo que mi computadora no sabía si abrir, leer o rechazar. Algo diseñado para que yo supiera que alguien había entrado en mi vida sin pedir permiso.
Al final, la pantalla titiló. Solo un fragmento se abrió: Una foto borrosa, granulada, captada desde