La Tensión Vuelve.
La oficina amaneció demasiado silenciosa.
No ese silencio normal: el de teclas, de voces apagadas, de movimiento constante, sino uno más contenido. Más frágil, como si todos estuvieran esperando que algo estallara sin previo aviso.
Me repetí que era una impresión mía, nada más. Pero desde que Vivienne apareció el día anterior con su perfume de guerra y su sonrisa venenosa, mi estómago llevaba horas ardiendo. Y Caelan…
Caelan seguía siendo un vacío caminando.
Lo veía desde mi oficina cada tanto,