La Explicación que no Alcanza.
Hay ausencias que no hacen ruido, no se anuncian con una puerta cerrándose ni con un adiós definitivo.
Simplemente se instalan, se acomodan en los bordes de la realidad hasta que todo lo demás empieza a girar en torno a ellas.
Caelan es una de esas ausencias.
No porque no exista, sino porque dejó de existir para mí.
La última vez que lo vi, me miró como se mira a una desconocida que acaba de hacer una pregunta fuera de lugar.
No hubo hostilidad, no hubo sorpresa. Solo una distancia pulida, corr