La Calma de los Poderosos.
La calma nunca me dio tranquilidad, aprendí eso hace años, mucho antes de los Vance, antes de Caelan, incluso antes de que Quinn Design fuera algo más que un nombre y una idea obstinada.
La calma verdadera tiene textura: errores menores, discusiones pequeñas, fricciones humanas.
La calma absoluta, en cambio, es otra cosa. Es cuando alguien ya acomodó todas las piezas y tú dejaste de ser necesaria para que el mecanismo funcione.
Y eso era exactamente lo que estaba ocurriendo: la empresa funciona